El blog de Susana

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En muchas páginas plasmo mi opinión y mis experiencias, por lo tanto, no es tribuna para discusiones. El mundo es diverso en opiniones.

Las apariencias engañan

VidaPosted by sussicar Fri, November 16, 2018 10:02:39
La gente está llena de prejuicios, pero peor aún, el mundo está lleno de mitos. Este año me he dado cuenta, más que nunca, que las apariencias engañan. Lamentablemente, cuando se vive en “país ajeno”, ya carga uno varios mitos consigo. La gente cree que en Sudamérica la gente anda vestida como indios del altiplano. Se lo preguntan a mi marido cada vez que se presenta la oportunidad. Él contesta que, a diferencia de los alemanes, los hombres chilenos van con traje y corbata a la oficina. Acá se ha desatado mucha controversia con respecto a la vestimenta de las mujeres musulmanas, aquellas que andan todo de negro o con el cabello cubierto. Personalmente, creo que uno puede vestirse como quiera, y, a diferencia del resto de la gente, no me molesta que anden todas tapadas. Esa misma gente que critica es la que viste ropa que necesita con urgencia una lavadita. “Aunque el mono se vista de seda, mono queda”. Cuán verdadero. Prejuicios, prejuicios y más prejuicios. Acá también la gente es maleducada. Padres que dejan que sus hijos los eduque el colegio, y si no, que se eduquen solos. “Solito aprenderá”. Uno agacha la cabeza ante tanta hipocresía. Gente que vive en casas modelos, que por fuera parecen buena gente, pero por dentro están vacíos. O yo diría ciegos, totalmente ciegos. Todo el mundo mira para el lado, ya que nadie quiere ser el primero en quejarse y romper el modelo de apariencia perfecta. ¡Las apariencias engañan!

Ayer acompañé a la clase de mi hijo (tercero básico) a la visita a un museo. Casi veinte minutos en tren. ¡Uf!, unos trenes de lujo y última generación, como en Alemania, ¡las apariencias engañan! Unos niños se pusieron a hacer estupideces, a resbalarse sobre el suelo del pasillo y a pegarse con unos folletos, pasando a llevar a los pasajeros que estaban sentados. Les importó un comino que los regañara. Uno hasta me imitó. Los hubiera dejado con gusto en el tren, y hasta creí, que sus padres estarían felices de deshacerse de sus hijos. Tristemente, no soy la única que lo cree. Estoy segura, que si hubieran sido niños de piel oscura, todo el mundo se habría exaltado. Por supuesto, el “negro” es el inculto. Pero como eran rubios de ojos azules, la gente ponía sólo mala cara. ¡Estos prejuicios! Hay que mirar a la gente con los ojos de la verdad, y el velo será descubierto.



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El queso suizo

VidaPosted by sussicar Tue, October 30, 2018 21:01:35

Hoy caminaba por las calles del centro de Schaffhausen, una ciudad suiza en la frontera con Alemania. La arquitectura es realmente fascinante; aún se observan casas decoradas y pintadas como en tiempos del siglo XVII. Suiza siempre me ha llamado la atención, ya que en este país conviven tres tipos de culturas diferentes: suizos alemanes (que componen más de la mitad de la población), suizos franceses y suizos italianos, quienes no se diferencian sólo por el lenguaje que hablan, sino que también por algo más. Los “italianos” y “franceses” son, sin duda, más latinos que los “alemanes”. Como decía, en este país se convive con tres idiomas, además de un cuarto que es el retrorromano. Los suizos alemanes hablan también un dialecto, que, aunque tiene un sinnúmero de palabras alemanas, cuesta comprender, incluso para un oído experto. Aquí parece que medio mundo habla el dialecto: en tiendas, en la calle, en restoranes. A mi marido le llama la atención que hasta los inmigrantes lo hablen. En ello me quedé pensando hoy. Pues, yo creo que los suizos son diferentes, en muchos aspectos. Son muy gentiles, ya que saludan en cuanto uno pisa una tienda. En este país, cuya arquitectura ha quedado intacta (a salvo de las últimas guerras mundiales), parece que sus habitantes han quedado a salvo de los traumas de la guerra. Es cierto que su población sufrió también hambrunas que surgieron durante y después de las guerras mundiales, aunque no en la misma medida que en otros países. Vale recordar que Suiza siempre sirvió como territorio neutral y, durante la Primera Guerra Mundial, se convirtió en un gran hospital. Los soldados de los países en conflicto eran intercambiados en territorio suizo y muchos pudieron curar sus heridas en sus hospitales. En Suiza nació la Cruz Roja. Durante la Segunda Guerra Mundial se vivió más el miedo de una invasión, por ello se movilizó su ejército y se construyeron búnkeres como línea de defensa al estilo de la Línea Maginot francesa. La guerra, sí, ciertamente, provoca traumas casi insalvables en el ser humano y su descendencia. Pobres los que las han sufrido; más pobres aún, quienes las ignoran. Se nota en su población. Aquí se vive la democracia per se: se pregunta directamente al pueblo, quienes dan su opinión con un voto directo. El nivel de inmigración es, porcentual, más alto que en Alemania; la mitad del pueblo ya votó en contra de un aumento descontrolado. En este país abundan los túneles, así como las vacas con sus enormes campanas al cuello que pastan a campo abierto al lado de las calles. El queso es sabroso, así como el chocolate (Lindt y Frey son mis marcas favoritas). Destaco que se nota en los alimentos y su fabricación la influencia francesa-italiana. Quien desee viajar en automóvil por sus autopistas debe conseguir una Vignette, un autoadhesivo que se pega en el parabrisas delantero y que permite usar las autopistas durante todo un año. La policía se viste de azul como en el resto de Europa, aunque los autos son de un color blanco con naranjo, que más semejan una ambulancia. Que es caro, lo es; aunque su diversidad merece más de una visita.



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El peligro de ser peatón

VidaPosted by sussicar Tue, October 02, 2018 10:00:54

Continuando con el diario vivir, mi hija me contó el otro día que un compañero le preguntó por qué su mamá la iba a dejar al colegio. Ambos fueron compañeros en la escuela básica y él vive a pocas cuadras de nuestra casa. Le aseveró, también, que ella vivía tan cerca y podía irse sola La mejor amiga de mi hija le respondió que no era su problema, y que, en el fondo, estaba celoso porque él tenía irse solo. Otra niña se entrometió y dijo que no era tan malo que la mamá la acompañara, pero que lo hacía desde el 1º básico. Mi hija está en quinto y va a un nuevo colegio, a un “Gymnasium” que queda a unos 15 minutos a pie desde nuestra casa. Podría llevarla en auto, como hace la otra gente, pero caminar es saludable, sobre todo, cuando no se puede (o quiere) practicar deporte. Aunque hay ciclovías, los niños no respetan las calles, ni semáforos ni peatones, aunque en cuarto año tuvieron que rendir una prueba, tanto escrita como práctica, sobre el uso de una bicicleta. La policía esta siempre la primera semana de clases controlando, y sólo esa semana hay cierto “orden”. Los otros días es como vivir en la jungla. Hoy en la mañana casi me atropelló un ciclista; quise cruzar el semáforo en verde y el niño (seguro de unos 11) no respetó el rojo. Me pasó rozando por el lado, y no alcancé a reaccionar para insultarlo. Al darme vuelta ya estaba a varios metros de distancia. La semana pasada uno se cayó al suelo, y debido a la pesada mochila, no podía ponerse de pie. Quise ayudarlo, pero me mandó al infierno con reiterados: “Todo en orden, todo en orden, todo en orden”. No me extraña, tampoco, que como adultos los ciclistas sean tan desvergonzados y se crean los reyes de las calles. Pero no sólo acompaño a mi hija al colegio para saber que llega bien, sino para pasar tiempo con ella. Tal vez su amiga tenga razón y sea pura envidia.



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El pasado es el culpable del presente

VidaPosted by sussicar Sun, September 23, 2018 18:41:44

¿Qué será del futuro con el presente que vivimos? Cuesta darse cuenta que la historia no está para aprenderse de memoria, sino para aprender de ella. Los hechos se repiten en forma cíclica hasta que alguien se atreve a romper con el círculo. Y no sucede sólo a nivel mundial, sino que en el seno de una familia. El chileno Pedro Engel lo llama “ancestrología”. Este señor, cuyo apellido significa “ángel”, se dedica a sanar el árbol familiar y merece todo mi respeto. La “crítica” por sí sola no basta sin una solución de fondo.

Quizá no sea fácil contestar la pregunta. Algunos dirían que, primero, porque no podemos conocer el futuro. Segundo, no vamos a ser testigos del futuro. Pues, yo creo que el futuro es predecible sin cartas ni objetos de adivinación. Si continuamos con nuestra conducta todo permanecerá estático, incluso aunque el mundo cambie. Mientras no nosotros no cambiemos algo, nuestro “mundo” será el mismo. Y aunque medio mundo se queja de cómo está el mundo a nivel mundial, pocos son los que se atreverían a hacer algo para cambiarlo. ¿Y qué se puede hacer?, es la pregunta del millón. Hay muchas soluciones. A nivel “espiritual” se encuentran la ancestrología, como mencionaba arriba, o el “ho'oponopono”. Soluciones poco ortodoxas, pero la historia muestra que revoluciones sangrientas han llevado a través de la historia a la liberación de pueblos, que luego cayeran en manos de gobernantes peores que los recién derrocados. La violencia genera más violencia.



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El entorno alemán 1

VidaPosted by sussicar Thu, September 20, 2018 10:43:43

Hace un par de días le contaba a una amiga chilena que me ha costado casi veinte años de mi vida comprender la psicología de mi entorno. Viviendo en el sur de Alemania desde hace casi 20 años y gozando del regalo de viajar con frecuencia por Europa, me he dado cuenta que el ser humano es igual en todas partes. No físicamente, obviamente, sino que interiormente. Acá también sufren de una envidia o arrogancia espantosas, y un miedo aún más horroroso, a la de vivir en desarmonía. Huyen del conflicto como si fuera la peste, lo que significa que no alzan sus voces contra las injusticias, sino que se quedan callados y miran para el lado (Como en muchas otras culturas), incluso si alguien está siendo robado o golpeado. Desde la infancia se elimina el deseo de lucha. Gritar es un pecado; el ruido de una autopista es preferible al de una escuela.

Durante los tiempos monárquicos, los niños no eran propios sino de los gobernantes; los hijos se tenían para el rey y sus juegos de guerra. Era un honor servir a la patria, y de ahí se comprende, porqué el pueblo aceptó lo que tuvo que aceptar. Pero no quiero referirme al pasado sino al presente. Los niños siguen criándose, de alguna forma, de la misma manera; las padres son desapegados y ya con seis años tienen que andar solos por las calles, yendo a comprar o al colegio. Con ocho se les permite entrar solos a la piscina (nadie pregunta si saben nadar). En los rostros de muchos se nota la desazón por la falta de un adulto acompañante; otros no quieren nada con sus progenitores. Muchos extranjeros desean “adaptarse”, educando a sus hijos de la misma manera, niños que después se sienten rechazados por sus padres o por el entorno que no los acepta por sus raíces foráneas. La triste realidad de una sociedad que se cree algo "especial". No todo lo que brilla es oro.









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