El blog de Susana

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En muchas páginas plasmo mi opinión y mis experiencias, por lo tanto, no es tribuna para discusiones. El mundo es diverso en opiniones.

La abundancia

Filosofía de la vidaPosted by sussicar Fri, November 23, 2018 10:42:31

¿Qué es la abundancia? Cuando escuchamos la palabra “abundancia”, inmediatamente, nos conectamos con el dinero. Por algo dice el diccionario: “Prosperidad y buena situación económica”. “Abundancia” es tener todo lo material que necesitamos. Pues, no es así. Hay un dicho que dice que “hay gente que es tan pobre, que lo único que tiene es dinero”. Otros podrán decir que, el dinero no hace la felicidad, pero ayuda. Tampoco es así. El dinero no compra amor ni salud, a decir verdad, sólo la envidia ajena (tal vez, por ello las filosofías orientales piden vivir en austeridad). La vida ha puesto en mi camino todo tipo de gente, y como la idea no es sólo aprender de las experiencias propias, sino que también de las ajenas, puedo poner un sinnúmero de ejemplos. De hecho, tengo una amiga a le que le llegan todas las desgracias juntas. Esta pobre mujer está atrapada en un hoyo, pero está tan ciega que no ve que el agujero lo cava ella misma. Tampoco me ha servido tratar de abrirle los ojos, lamentablemente, “el maestro llega cuando el discípulo está listo” y ella no parece haber sufrido lo suficiente como para abrir los ojos. Decididamente, la gente no quiere escuchar ni menos ver. La vida se encarga siempre de seguir poniéndonos las mismas piedras para que nos caigamos una, dos , mil veces hasta que, algún día, nos demos cuenta. En el peor de los casos, no nos damos cuenta, sino que nos golpearemos la cabeza para terminar corriendo al siguiente médico que nos cure. Pero ningún médico ni ningún medicamento podrá curarnos, y, finalmente, llegará el cáncer como última salvación. Lamentablemente, ni el cáncer ayuda a mucha gente a abrir los ojos. Ni menos la muerte. No, la única salvación es la vida, por algo estamos todos aquí viviendo lo que tenemos que vivir. El primer paso para llegar a la abundancia es darnos cuenta que no se trata de dinero, sino de algo más. Para alcanzar la abundancia hay que abrir los ojos. ¿Y qué significa eso? Pues, sencillamente, ver que el mundo no es como la sociedad lo pinta. Es decir:

1) No hay que cumplir ciertos estándares para ser feliz. Hay que llenar la vida con lo que uno siente que debe llenarla.

2) La cabeza y el corazón tienen que estar equilibrados. Como leía por ahí, lo mejor es pensar con el corazón y sentir con la cabeza.

3) El amor no es sólo amor romántico ni menos sexo. Quién carezca de pareja, no debe buscar una desesperadamente a cualquier precio. Quien da verdadero amor, siempre lo recibe. Amor puede ser sólo un gesto de compasión, una palabra de apoyo, la ayuda desinteresada. Si sentimos que no somos amados es porque no damos amor (cariño, comprensión, compasión, fraternidad, apoyo, etc.).

4) Hay que “dejar fluir”. La vida es como debe ser, nada es casualidad, y si algo no resulta es por algo. Seguir con algo que no funciona sólo trae frustración.

5) La sociedad está “pintada” como lo quieren los poderes políticos. Hoy en día, todo es política, incluso la religión. Se recomienda mucho no leer periódicos ni ver noticias por alguna razón , y esta razón es que uno no se hunda en la desgracia humana creada por la política. Los poderes políticos están creando un mundo para controlar a la gente a su gusto, y las desgracias, guerras, terrorismo, etc. hace que el ser humano sea más factible de controlar, ya que crea un “enemigo” contra al cual todos tenemos que luchar. Abrir los ojos es darse cuenta que los buenos no son necesariamente los buenos, sino los malos. Y viceversa.

6) En conexión a lo anterior; no hay que pedir que se mueran los malos, sino que se haga justicia.

7) Dios o el universo escucha muy bien nuestros deseos. Cuidado al pedirlos, porque pueden llegar en una forma que no nos esperábamos.

8) El dinero no compra la felicidad, ni tampoco ayuda a conseguirla. Tanta gente que lo único que tiene es dinero en la cuenta de banco, y todo lo otro es ficticio: amigos, amores.

9) La salud no se compra tampoco. Cuando se tiene dinero no sé es saludable. La salud del cuerpo está ligada a la del alma, es decir, a los sentimientos. Lo que no logremos trabajar en nuestro interior terminará por manifestarse en alguna enfermedad. Comer y vivir sano nos ayuda controlar nuestra fuerza interior.

Abundancia es que todo fluya en nuestra vida, siendo feliz con lo que se tiene, porque eso es lo que nos merecemos.







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El mundo al revés

Filosofía de la vidaPosted by sussicar Mon, October 15, 2018 11:36:04

Que los seres humanos sean diferentes en su aspecto físico no es ninguna casualidad. Al contrario, las diferencias en su aspecto denotan las diferencias culturales; al menos, antes que llegara la globalización. Personalmente, doy la bienvenida a esta mezcla cultural. Tal vez, y de una vez por todas, el hombre deje de lado un orgullo racial sin fundamento y se dé cuenta que, en el fondo, un hombre de verdad no está determinado por su aspecto, su origen o estudios, menos aún, por el dinero, sino por algo que va más allá de eso, y que, lamentablemente, es muy difícil de determinar a simple vista.

Pareciera que el mundo está al revés, pero no lo está. Para quien ha visto alguna de las películas de “Alicia en el país de las maravillas” y se detiene en la parte en que Alicia cae en el agujero del conejo, podrá ver que ella ve objetos conocidos y no ajenos, en ningún caso pertenecientes a un mundo desconocido, ya sea alienígena o futurista. La niña se pone de cabeza y todo está al revés. Pues sí, todos somos una Alicia cayendo por este agujero sin fin, en un agujero de vida que nos llevará, en algún momento, a la verdadera realidad de la existencia. Pero antes de llegar a destino, hay que seguir cayendo por el agujero, incluso de cabeza. Así estamos en este mundo, de cabeza.

“El mundo no está normal”, me dice la gente cuando me la encuentro por la calle. Varias veces he escuchado o leído, que “sería mejor que se acabara el mundo”. Y me pregunto: ¿Lo sería? ¿Por qué? Es como el suicida, quien sin ver un final satisfactorio a su vida, opta por ponerle fin. Y es muy valiente por acabar con su vida. ¿ O es un cobarde? Valiente o cobarde, los problemas no saldados volverán según la ley de las encarnaciones. Por supuesto, quien no crea en ella no necesita preocuparse de nada, por el momento. Pero obviar un problema, no sirve de nada. Enfrentarlo hace la diferencia, incluso si se pierde la batalla. Enfrentarlo nos hace fuertes. “Lo que no me mata, me fortalece”. Y la vida continúa; sí proseguirá, incluso si explotan todas las bombas atómicas en conjunto y nos exterminan como quien mata una hormiga. La vida volverá a desarrollarse; la vida siempre busca un nuevo camino.

¿Cómo es que llegamos donde estamos? ¿Dónde estamos, en realidad? Para muchos, estamos en mundo sobrepoblado. Es lógico que al disminuir las guerras y con el descubrimiento de los antibióticos o el desarrollo de vacunas, la esperanza de vida del ser humano se haya alargado. Yo creo que no; existen otras causas de mortalidad, y de alguna manera, la naturaleza buscará lograr el equilibrio necesario. Para otros, estamos en un mundo donde escaseará la comida. Vienen a la memoria, escenas de niños africanos desnutridos muriéndose de hambre. Que ellos se mueran, literalmente, de hambre, no cambia que en otros países la obesidad sea la principal enfermedad. El mundo “desarrollado” tiene comida en abundancia; el ser humano se alimenta ya sólo de comida basura y la comida se bota en toneladas. Que hay, hay. Cómo se distribuye, es otro problema. Con la disminución del trabajo físico y el aumento de horas de oficina, el hombre necesitará ingerir menos alimento.

¿Dónde estamos? Estamos en un mundo que intenta cambiar, porque muchos seres humanos, mientras caen, quieren darse vuelta para caer de pie y no cabeza. Todos iremos a caer de pie, eso es seguro, pero es mucho mejor observar el mundo en una buena posición mientras seguimos cayendo por el agujero, por el agujero de la vida, porque sí, el mundo no está al revés, somos nosotros lo que lo estamos. Y al darnos vuelta, veremos el mundo tal como es.

¿Dónde estamos? Estamos en un mundo cruel, egoísta, lleno de envidia y odio, superficial, donde reinan el dinero y el poder. Nada nuevo. Seguramente, como hace cientos de años. La diferencia es que, hoy en día, muchos hombres quieren cambiarlo, de alguna manera. Y no con el lema: “que se mueran todos”, sino con el lema: “yo aportaré mi granito de arena”. Cada vez más, hombres y mujeres buscan ver el mundo de otra perspectiva. Por algo se empieza.

Algunas religiones hablan del infierno, un lugar oscuro, donde reina el fuego, gobernado por un ángel caído, rey de demonios y bestias. Quien cae en el infierno, se quemará en un fuego eterno de dolor y sufrimiento y no podrá salir de él. Y las religiones profesan la bondad para no caer en sus llamas eternas. Que exista o no un infierno en un mundo paralelo o después de la vida, es algo que cada persona puede elegir creer o no creer. El ser humano es libre de pensar. Lamentablemente, hoy se piensa poco. En fin, el infierno lo viven muchos humanos sobre esta Tierra. Cada uno vive o ha vivido su propio infierno, en algún momento de su existencia. ¿Y el paraíso? Aquel lugar que es todo lo contrario, donde la luz lo envuelve todo, y el canto de los ángeles, los seres más hermosos de la creación, deleitan el ambiente… ¿se encuentra el paraíso en un lugar como éste? Para otras culturas, el paraíso se encuentra en nuestro interior. Y aunque aún es difícil creerlo, quién quiere vivirlo, lo vivirá en este mundo. Muchos viven su mundo, eso está claro. Y para aquéllos, desconectarse de las desgracias de este mundo no afectará el suyo. Pero, ¿es eso correcto? ¿No involucrarse con la escoria para no contagiarse de lepra es la solución? ¿Mientras menos nos involucremos, mejor? ¿Acaso no somos todos solamente uno? Si yo estoy bien, de alguna forma, ¿haré que se sienta bien el de al lado? ¿Y cómo lo logro? Hay que darse vuelta de a poco.



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