El blog de Susana

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En muchas páginas plasmo mi opinión y mis experiencias, por lo tanto, no es tribuna para discusiones. El mundo es diverso en opiniones.

Un idioma estropeado

Lenguaje(s)Posted by sussicar Mon, November 05, 2018 10:35:37

El oficio de traductor es bastante complejo. No sólo requiere esfuerzo, sino que mucho estudio en los campos a traducir. Lamentablemente, este oficio está desprestigiado, porque mucha gente cree que “hablar” más de un idioma le da derecho para ponerse a traducir de un día para otro. Así como así y a precio de ganga. Por ello, todas las barbaridades que aparecen no son pura culpa del Traductor de Google. Y el mercado cae, porque los traductores buenos y con experiencia son excesivamente caros. Como un traductor tampoco es una máquina, lograr una buena traducción requiere dedicación, mucho tiempo y hasta nervios de acero. Tengo muchas anécdotas de mis años de trabajo; buenas y malas. Todos cometemos errores y, más que avergonzarse por ellos, hay que tratar de no volver a cometerlos. Tuve clientes que trataban de imponerme terminología, a pesar de que estaba incorrecta. Se dice que el “cliente es rey” y de verdad que no vale la pena discutir; al fin y al cabo, ese cliente se buscará un traductor que lo complazca, y uno terminará perdiendo, no sólo el trabajo, sino que el orgullo. No se puede salvar al mundo, menos aún, hacer que la gente escuche y cambie de opinión. Una tarea imposible, ¿no es así? Pues sí, aunque siempre hay gente que quiere escuchar y cambiar de opinión para mejorar.

Recuerdo haber conocido gente que traducía películas del inglés al español. En Chile las películas en el cine se muestran con subtítulos, con excepción de las para niños. Sólo en televisión son dobladas al español. Bien, en Alemania son todas dobladas, tanto en cine como en televisión. Ya había escrito algo acerca de que nombres como “papá” y “mamá” no son traducidos de las películas estadounidenses, sino que se dejan en inglés. Así como el “señor” o “señora”. Mi hija veía en una época la serie “Violetta” y me sorprendí al escuchar que tampoco se traducía desde el español. Si algún día los chinos nos invaden con su cine, vamos a tener todos que aprender a hablar ese idioma. Porque es una catástrofe sin dimensiones, que en este país, en las películas ya no se traduzca lo esencial. Con razón la gente no entiende ni la mitad y cada día es peor. Es cierto que acá no todo el mundo sabe inglés. Y hay gente que dice saber hablar, pero una cosa es saberse la gramática y vocabulario, otra muy distinta es comunicarse con un nativo que habla a mil por hora con un sinnúmero de modismos o un idioma con acento. No lo sabré yo. En alemán es lo mismo, tal vez, peor, ya que muchos hablan dialectos regionales. Por cierto que un alemán del norte no pronuncia igual que un bávaro. O un suizo. En fin, los alemanes tienen muchos complejos; no sólo que todos son “nazis”, sino que fueron ocupados hasta hace poco por tropas estadounidenses (Esto de los complejos da tema para comentarios aparte). En el idioma van de mal en peor. Hace varios años se impuso una reforma gramatical, y muchas palabras fueron “simplificadas”. Un par de años después, sin embargo, la política se dio cuenta que esta reforma no había ayudado, al contrario, que había traído confusión, así que muchas cosas se revirtieron. Otros políticos habían oído de un nuevo método de aprendizaje, muy eficaz, al parecer, y dejaron la puerta abierta para que los colegios eligieran si implantar este sistema o no. Muchos lo hicieron; otros, por suerte, no. Esta “maravilla” consistía en los niños de primer y segundo básico debían aprender a escribir sin reglas gramaticales, sólo por oído. Pues ¿cómo hacer entender a un niño de tercero que ha escrito mal durante dos años, y que ahora debe escribir de otra forma? Es el pensamiento de muchos padres. Y profesores. Hace un par de años no se enseñaba inglés en la básica (acá del primer al cuarto año); el inglés obligatorio se impuso hace un par de años; este año, repentinamente, sólo es obligatorio para los terceros y cuartos. ¿La razón? Los niños no hablan bien alemán. ¿Y recién se dan cuenta? Por supuesto, que la culpa la tiene la inmigración. Pero, ojo, que esto es lo que piensa la gente de la calle, con quien uno convive el día a día, quienes escriben en los foros de los periódicos. Culpa de quién sea, para mí está claro, que falta responsabilidad política.

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